que antes de que nos olviden haremos historia;
que rasgaremos paredes...
Solo un camino hay para el hombre;
un viaje que aturde a la razón.
Aun después de 17 siglos, descubrir la tumba de Alejandro,
podría parar el corazón de más de un arqueólogo;
encontrar la musa de Neruda,
podría ser un éxtasis continuo, que apresuraría la muerte a cualquiera.
devorar la pintura poli-angular de Siqueiros;
ver descender la serpiente de Quetzalcóatl;
cavar al ritmo del sol, como el che;
inyectarse 20 jeringas de heroína al mismo tiempo;
carcajearse de la tristeza en una plaza;
ver lo que esconde en su morral el horizonte;
seguirle la pista a Sherlock Holmes;
deshebrar la historia estéril de México;
tener una cita con sor Juana;
cambiar el último aliento por un beso.
Solo un camino hay para el hombre;
Un viaje que aturde a la razón.
El tiempo lo dirá.
Soy, Soy lo que dejaron, soy toda la sobra de lo que se robaron. Un pueblo escondido en la cima, mi piel es de cuero por eso aguanta cualquier clima. Soy una fábrica de humo, mano de obra campesina para tu consumo Frente de frio en el medio del verano, el amor en los tiempos del cólera, mi hermano. El sol que nace y el día que muere, con los mejores atardeceres. Soy el desarrollo en carne viva, un discurso político sin saliva. Las caras más bonitas que he conocido, soy la fotografía de un desaparecido. Soy la sangre dentro de tus venas, soy un pedazo de tierra que vale la pena. soy una canasta con frijoles , soy Maradona contra Inglaterra anotándote dos goles. Soy lo que sostiene mi bandera, la espina dorsal del planeta es mi cordillera. Soy lo que me enseño mi padre, el que no quiere a su patria no quiere a su madre. Soy América latina, un pueblo sin piernas pero que camina. Tú no puedes comprar al viento. Tú no puedes comprar al sol. Tú no puedes comprar la lluvia. Tú no puedes comprar el calor. Tú no puedes comprar las nubes. Tú no puedes comprar los colores. Tú no puedes comprar mi alegría. Tú no puedes comprar mis dolores. Tengo los lagos, tengo los ríos. Tengo mis dientes pa` cuando me sonrío. La nieve que maquilla mis montañas. Tengo el sol que me seca y la lluvia que me baña. Un desierto embriagado con bellos de un trago de pulque. Para cantar con los coyotes, todo lo que necesito. Tengo mis pulmones respirando azul clarito. La altura que sofoca. Soy las muelas de mi boca mascando coca. El otoño con sus hojas desmalladas. Los versos escritos bajo la noche estrellada. Una viña repleta de uvas. Un cañaveral bajo el sol en cuba. Soy el mar Caribe que vigila las casitas, Haciendo rituales de agua bendita. El viento que peina mi cabello. Soy todos los santos que cuelgan de mi cuello. El jugo de mi lucha no es artificial, Porque el abono de mi tierra es natural. Tú no puedes comprar al viento. Tú no puedes comprar al sol. Tú no puedes comprar la lluvia. Tú no puedes comprar el calor. Tú no puedes comprar las nubes. Tú no puedes comprar los colores. Tú no puedes comprar mi alegría. Tú no puedes comprar mis dolores. Você não pode comprar o vento Você não pode comprar o sol Você não pode comprar chuva Você não pode comprar o calor Você não pode comprar as nuvens Você não pode comprar as cores Você não pode comprar minha felicidade Você não pode comprar minha tristeza Tú no puedes comprar al sol. Tú no puedes comprar la lluvia. (Vamos dibujando el camino, vamos caminando) No puedes comprar mi vida. MI TIERRA NO SE VENDE. Trabajo en bruto pero con orgullo, Aquí se comparte, lo mío es tuyo. Este pueblo no se ahoga con marullos, Y si se derrumba yo lo reconstruyo. Tampoco pestañeo cuando te miro, Para q te acuerdes de mi apellido. La operación cóndor invadiendo mi nido, ¡Perdono pero nunca olvido! (Vamos caminando) Aquí se respira lucha. (Vamos caminando) Yo canto porque se escucha. Aquí estamos de pie ¡Que viva Latinoamérica! No puedes comprar mi vida.
La ciudad esta nublada; es día de protesta en el parque principal.
Un grupo de personas se ha reunido para gritar por la libertad de expresión.
Mientras recorro las pancartas pegadas en el piso, una preocupación me aborda por los talones.
El poema, para la libertad de Miguel Hernández; la canción, imagine de John Lennon; la frase famosa de los tres mosqueteros; libertad si, privilegios no; reformas; no a la educación religiosa en las escuelas públicas; un poema sobre la justicia anónimo; muertos inocentes; narcotráfico; protección ambiental; sangre; alto al genocidio; justicia por las mujeres violadas en atenco; rostros olvidados del capitalismo.
Todas estas pancartas manchadas por la lluvia revelan: desesperación, humildad, arrogancia, impotencia, maldad, utopía.
Esta protesta quizás sea un pizarrón más, que pronto borrara el tiempo.
La ciudad esta nublada; para muchos es un día cualquiera:
La gente camina hacia los cuatro puntos; se sientan en el parque; venden; platican; sonríen; están serios; viven la pobreza y la riqueza; huelen a pereza y otros a afán; comen; mastican ideas; observan el cielo y el suelo y se observan unos a otros
Un día que quizás no sea memorable para la humanidad…
La ciudad esta nublada; los edificios siguen recibiendo gente:
La catedral a sus devotos; el palacio municipal a los tramiteros; los comercios a los ávidos; las empresas a sus empleados; los restaurantes a sus comensales.
Edificios que son santuarios en el día y panteones en la noche…
La ciudad esta nublada; mis sueños me brincan en cada parpadeo.
Sueños más grandes que se comen a los más chicos.
La ciudad esta nublada y la única buena noticia (escrita) para el mundo, está en mis manos;
Despreciada por muchos, amada por muchos.
Se llaman Juan, Isabel y María.
Los que piden dinero en las calles también tienen nombre.
A cinco pasos de una de las esquinas del hermoso jardín de ciudad Guzmán, el tierno Juan sonríe cuando le preguntan si sabe leer.
Lo vi abrochar sus agujetas como lo hacía yo de niño. Quiere ser un jugador del América. Aun no conoce quien es Cantinflas.
Isabel dice que conoce a Dios; que es grande y está en el cielo. -Él es quien nos regala la ropa- al decir esto voltea a ver su pantalón roto y sonríe.
Juan sabe el valor de compartir. Tenía cinco dulces en la mano, al compartirle a su hermanita el extendió su mano con los cinco dulces. Su hermana tomo solo dos dulces, y el mantiene extendida la mano y le dice agarra otro. Juan se llevo dos dulces a su boca.
María su madre solo se ríe de sus hijos y me repite constantemente –ellos no saben hablar muy bien- mientras extiende su mano pidiendo que se compadezcan de ella.
Esta realidad Jesús la ve día a día y no cabe duda que cuando el venga dirá lo mismo que Abraham le dijo al rico:
-Hijo, recuerda que durante tu vida te fue muy bien, mientras que a Lázaro le fue muy mal; pero ahora le toca recibir consuelo aquí y a ti, sufrir terriblemente.-
-todo el que así mismo se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido-
Juan, Isabel y María al igual que Lázaro, tienen nombre para Dios. ¿y para nosotros?
En el marco de la Feria internacional del libro (FIL); donde los fenómenos ganan el interés del público desorbitado. Observamos una cosecha enorme de trabajos nacidos, de la oscuridad, la intimidad, la incomprensión, nacidos de muchas circunstancias semejantes a las que vive cualquier ser humano.
Muchos escritores vienen a este gran cult, con ofrendas en las manos. ofrendas entregadas a un mundo ávido de novedades. No sabemos con qué intensión se gestaron esta gran cantidad de libros, pero ellos vienen a ofrecerlas.
Es precisamente en este tiempo donde se les concede un micrófono a intelectuales, revolucionarios, inmorales, morales, enmascarados y a todo aquel que está siendo abrazado por una editorial, para que hablen sin recovecos sus ideologías y cosmovisiones; algunos, probablemente serán un tropiezo para muchos.
Pero al igual que los 25 años que anteceden a esta gran fiesta ideológica, no se ha escuchado a Jesús; bueno por lo menos no se ha presentado su libro. No se le otorga un espacio para dialogar sobre él y mucho menos un micrófono donde se reciten sus palabra. Algunos rescatan sus palabras, las interpretan a su modo y las usan para su servicio; otros le mitifican; algunos más le ofenden. No se escucha defensa de Jesús en ninguna plataforma. Al igual que cuando estuvo en la tierra.
Pero claro, no existe una norma para inhibir a un escritor. No se niega la opinión de quienes probablemente puedan ser tropiezos para la gente.
Jesús lo sabía. El sabía que habría muchos que ocasionarían tropiezos. En una ocasión el exclamo:
-los tropiezos son inevitables, pero ¡ay de aquel que los ocasiona! más le valdría ser arrojado al mar con una piedra de molino atada al cuello, que servir de tropiezo a uno solo de estos pequeños. Así que, ¡cuídense!
Jesús ya no habla, Porque ya hablo. Sus palabras permanecen eternas, no se desvanecen en la historia como las de todos los escritores.
Quizás nos preguntemos ¿Por qué Jesús no les dijo a sus discípulos quienes iban a ocasionar tropiezos? Jesús en su sabiduría, no limita sus palabras a un contexto determinado. No menciona a los ilustres, a los médicos, a las fuerzas armadas, a los amos en lugares de esclavitud, a los científicos. Con su expresión va mas allá, de los contextos sociales y tiempos. El sabe que mientras el ser humano siga apartado de del Padre, habrá quien ocasione tropiezos.
La sentencia de Jesús es clara para los que sean de tropiezo para sus pequeños. El tipo de muerte profetizada para este tipo de personas, será peor que la descrita en sus palabras.
Por último, parece que Jesús voltea y mira fijamente a sus discípulos y les dice:
-Así que, ¡cuídense!-
No sabemos si se refiere a, “cuídense de no ser de tropiezo” o “”cuídense de los que ocasionan tropiezo” lo que si nos dice el pasaje, es que sus discípulos debían cuidarse. En varias ocasiones Jesús les expresa palabras como: tengan cuidado, estén alertas, vigilen, estén despiertos.
Ahora solo les dice: cuídense. Una palabra que expresa peligro y advertencia. No les dice Jesús que él los va a proteger en esta ocasión, o que no tengan miedo. El les pone como responsables de sus vidas. Deben cuidarse de esta tendencia humana.
No cabe duda que las reflexiones de Jesús, nos traen al filo del presente y el pasado. El ser humano por lo regular se pierde, transita entre diversos pensamientos. Pero las palabras de Jesús siempre son una mirada fija, una espada, que nos despierta.
Jesús al parecer no se oye en la FIL. Pero sus palabras resuenan dentro de cada escritor. Les incomoda la conciencia y cuando no aguantan, le alaban o le crucifican de nuevo. En fin, no hay que preocuparse por Jesús, el ya venció al mundo y sus letras. Hoy sus discípulos debemos recordar sus palabras y obedecerle. creo que lo mismo que les dijo a sus primeros discípulos nos repite: así que, ¡cuídense!
Cuando Jesús habla,
Se abren las compuertas del tiempo;
Los años no pueden desfigurar su voz.
Cuando Jesús habla,
El corazón humilde devora esperanzas,
Y el orgulloso se irrita.
Cuando Jesús habla,
Se desnudan las apariencias;
Ese vicio perenne y amargo del humano.
Cuando Jesús habla
El hombre debe callar y esperar;
El silencio oxida las tendencias.
Cuando Jesús habla
Debemos entender que es la única voz confiable;
Que los suspiros, las lágrimas y el arrepentimiento son nuestra mejor respuesta.
Cuando Jesús habla
Marx, martí y los dichosos de los siglo, TODOS deben callar;
Es ahí donde deben estar.
Cuando Jesús habla,
Se desvanecen los sistemas;
Cuando Jesús habla,
Ya no quiero ser yo;
Habla Señor Jesús,
que tu voz recobre fuerza en nuestra boca pequeña,
Que tu voz recorra los peñascos y las costas,
los montes y praderas;
Que tu voz sea tan suave y fuerte,
Que entorpezca el quehacer humano;
Que tu voz decolore las razas,
Que tu voz vaya donde las palabras no pueden llegar;
que tu voz dirija la labor de la Iglesia.
Cuando Jesús habla…
Jesus habla, aquí cercas.
Cerca del corazón.
en susurros
en un idioma que toda su creacion reconoce
tomo este tiempo para revelarles, lo que aveces pasa en mis tiempos devocionales
Viernes 14 de octubre
Hoy ha salido el sol. Es una mañana hermosa, como las que suelen iniciar y terminar alegres. Con planes para el día. Planes para el reino de Dios, pero también planes placenteros y necesarios: pagar el predial; estudiar la biblia con una chica que desea iniciar una célula; orar por la ciudad en una explanada; ir a una junta de investigación; ver una película; comer rico; ver la inauguración de los juegos panamericanos; esperar un fin de semana para pasarla con amigos.
Abro la biblia en el pasaje que me toca en el devocional. Es Lucas 9: 18-27, lo abro alegre, pensando, que voy a alimentarme por fin. Con esto mi día tomara buen rumbo. Mi conciencia está tranquila y así me siento alegre. Pero siempre. Siempre que me acerco a la palabra con ganas de escuchar la voz de Jesús, el interrumpe mi día. Me provoca espasmos en mi vida eterna. Y este día no fue la excepción. Abro el pasaje y comienzo a leerlo lentamente, como aprendí hace poco. Mientras lo leo como un niño chiquito que empieza a leer, le hago preguntas a Jesús. Y espero sus respuestas…me quedo un poco insatisfecho pero continúo con mi lectura lentísima…de pronto llega a lo siguiente:
-¿Quién dices que soy yo? (...) Si alguien quiere ser mi discípulo que se niegue a sí mismo, lleve su cruz cada día y me siga. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa, la salvara. ¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero si se pierde o se destruye a sí mismo? Si alguien se avergüenza de mí y mis palabras, el Hijo del hombre se avergonzara de él cuando venga en su gloria y en la gloria del Padre y d los santos ángeles.-
Al leer estas palabras llego el espasmo esperado...siempre que llega ese momento a veces hago lo siguiente:
1. Pensar: Que Jesús tan extremo. Lo intentare, haber si este día lo puedo lograr pero sé muy bien que esto no se logra solo con buenas intenciones, pero como ya me debo ir, no puedo perder más tiempo en pensar más en el asunto.
2. Me pregunto: ¿que quiere decir? nunca puedo entender en su totalidad que es negarme a mí mismo. Así que decido ignorar de una manera amable estas palabras. las palabras me remuerden la conciencia media hora o una hora máximo, y de ahí en adelante mi vida sigue igual.
3. Mientras leo, y vuelvo a leer, no logro entender. Y le digo a Jesús: como desearía hacerlo, pero mi vida te ha demostrado que no puedo hacerlo aunque quiera. Ser tu discípulo es más difícil de lo que pensé. Y me retiro con una insatisfacción incomoda, pensando: quizás Jesús lo dice para que le pidamos perdón y depositemos nuestra confianza en él y a seguir adelante aunque fallemos. Pido perdón, pero me voy con un deseo intenso de querer vivir de esa manera, sin saber cómo podría lograrlo.
4. O también puedo…seguir esa voz que me está palpitando fuerte en mi corazón. Y digo: pero es muy arriesgado Jesús. Y recuerdo el tiempo pasado donde he hecho caso a la voz potente y recuerdo puras cosas poderosas que pasaron. ¡Sin duda es esto! Me llega una incertidumbre que me come por dentro…no me deja tranquilo, hasta que me toma. Y sigo pensando: pero ¿que tal si solo hoy tengo esto y mañana ya le estoy fallando a el? Me quedo pensando otro rato, pero decido hacerle caso. Salgo valientemente a enfrentar el día.
La vida en el señor es cada día tomar decisiones. No quiero decir que las decisiones que mencione anteriormente sean las equivocadas ni tampoco las correctas. Dios a través de su palabra debe mostrarnos como andar cada día. Es una relación entre él y nosotros. Debemos aprender a conocerlo, saber que desea, saber que palpita en su corazón y decidir adoptar esa palpitación.
En estos tiempos deseamos cosas concretas, consejos prácticos, quizás al leer estas letras dices, esto es lo que necesitaba (por lo directo). Pero no podemos basar nuestro cambio en palabras humanas, la escritura está llena de palabras y consejos directos, y son directos del creador. Nosotros decidimos si ignorarlos o llevarlos a nuestra realidad.
Mi día sigue. Ni siquiera sé si las palabras que he escrito las llevare a cabo, pero él sabe cómo tratar conmigo, no me dejara hasta hacer su voluntad. Y eso es lo que anhela mi alma.
Recuerdo que después de egresar entre a trabajar a una constructora, que exprimía mi tiempo. Sabía que debía titularme, pero era cuestión de calcular el costo de mi titulación. Debía hacer un proyecto que fácilmente me consumiría 4 meses como mínimo, pero mi trabajo no me cedía tiempo para dedicar al proyecto. Así que una tarde me senté a calcular el costo de mi titulación. Ya no recibir ingreso económico, ayudar en el quehacer de casa para merecer un plato de comida y organizar mis tiempos para poder avanzar, fueron algunas cosas que pasaron por mi mente. Así que lleve a cabo mi decisión. Y mi calculo resulto; no tenia ingresos, sacrifique muchas cosas y fue desgastante. Pero no hay otra cosa que se compare a recibir el titulo como Arquitecto, después de un esfuerzo enorme.
Hay tantas cosas que requieren de nuestro cálculo
Construir nuestro patrimonio; la decisión de casarnos; la decisión de tener un hijo; la decisión de tomar un trabajo. Sin embargo cuando llegamos a Jesús parece ser que lo tomamos como un hobbie o como algo que se puede llegar en tiempos de necesidad o cuando se está disponible.
Jesús detecto esta actitud en la multitud y los puso a reflexionar en el acto de seguirlo.
Jesús tenía más de treinta años en la tierra. Había comenzado su ministerio. Estaba en un tiempo donde le dolía que la gente estuviera tan dura de su corazón. Mantenía constantes roces con los fariseos, por sanar en día de reposo; porque no podían interpretar los tiempos actuales; porque no comprendían la grandeza de la humildad y constantemente los retaba. Pero también sabía que había gente que estaba depositando su fe en el.
En una de esas ocasiones que las multitudes lo seguían, algo pasó por la mente de Jesús. El se volteo a ellos y les dijo:
"Si alguno viene a mí y no sacrifica el amor a su padre y a su madre, a su esposa y a sus hijos, a sus hermanos y a sus hermanas, y aun a su propia vida, no puede ser mi discípulo.
Y el que no carga su cruz y me sigue, no puede ser mi discípulo.”
Y para que captaran la urgencia de su mensaje les dijo lo siguiente:
"Supongamos que alguno de ustedes quiere construir una torre. ¿Acaso no se sienta primero a calcular el costo, para ver si tiene suficiente dinero para terminarla?
Si echa los cimientos y no puede terminarla, todos los que la vean comenzarán a burlarse de él,
y dirán: Éste hombre ya no pudo terminar lo que comenzó a construir.'
"O supongamos que un rey está a punto de ir a la guerra contra otro rey. ¿Acaso no se sienta primero a calcular si con diez mil hombres puede enfrentarse al que viene contra él con veinte mil?
Si no puede, enviará una delegación mientras el otro está todavía lejos, para pedir condiciones de paz.
Hay 3 puntos de referencia en estas imágenes que Jesús les dice:
1. Jesús lleva a sus oidores (que quieren seguirlo) a que se imaginen como personas que quieren construir y como un rey
2. Hay dos misiones. Construir una torre y la otra salir a la guerra. Estas misiones las compara con el deseo de querer seguirle.
3. Tienen un punto de unidad las dos imágenes. En las dos los personajes deben sentarse a calcular el costo de su decisión. Y lo que pase en el futuro va a depender si hicieron un buen calculo y decidieron realizarlo.
4. Tienen dos cosas diferentes. En el primero enseña que, si no te sientas a calcular, puede que hagas las cosas y después se burlen de ti porque no lo terminaste; en la segunda dice que si te sientas a calcular, puede que calcules no poder y mejor tengas que decidir hacer algo diferente a lo pensado.
Y termina diciendo Jesús:
De la misma manera, cualquiera de ustedes que no renuncie a todos sus bienes, no puede ser mi discípulo.
Jesús quería lograr una reacción en sus oidores. No sabemos qué paso después de estas palabras. Pero podemos intuirlo, pues el mensaje resuena hasta este siglo.
Jesús desea que le sigamos. Pero al igual que tantas cosas en la vida, implica sacrificio y sentarse a calcular.
Observemos bien las primeras palabras de Jesús. Lo primero que hace es distinguir los que vienen a el de sus discípulos. Cualquiera puede venir a el, pero sus discípulos son los que sacrifican el amor de esas personas.
A DETALLE
Es interesante que Jesús pide que se sacrifique el amor a la familia. Empezando desde los que nos engendraron, después a la que comparte la vida con nosotros, después el fruto de ese amor (nuestros hijos) y al final con los que hemos crecido y convivido. (Nuestros hermanos)
Por si hacía falta ser más directos, con nosotros mismos. Es interesante que Jesús no empieza diciendo: el que quiera ser mi discípulo debe hacer esto…
El empieza con la negativa… el que no viene en estas condiciones no puede ser mi discípulo. El sabía que era más la gente que solo le seguía por su fama, para obtener beneficios de el o porque se sentían bien. Pero Jesús con esto les aclara que esto no es un seguirle por un rato y si me canso sigo con mis actividades, o si me enfado o me va mal te abandono. El está reclamando sacrificar el amor por lo más querido, para que el sea el centro.
En las últimas palabras Jesús ya no dice: el que no sacrifique sus bienes. El dice el que no renuncie a sus bienes.
¿Qué hay en la vida más importante que la familia y los bienes?
Creo que no hay otra cosa que el ser humano se pueda sentir dueño.
Jesús apela a todo lo importante para nosotros.
APLICACIÓN
El pone en la mesa las notas. ¿Quieres ser mi discípulo? Siéntate. Piénsalo. Calcula si vas a poder. Decide. No andes jugando.
Jesús pone claro lo que él desea. Que lastima que pase tanto tiempo en nuestra vida y no podamos comprender estas palabras y sigamos viniendo a él sin saber si somos o no sus discípulos.
Según estas palabras de Jesús, nosotros sabemos si somos o no sus discípulos, no dudaremos.
Hoy tengo el titulo de Arquitecto. Me senté, calcule el costo. Pague el costo pero ahí está el pago.
¿Podremos decir: soy discípulo de Jesús. Me senté, calcule el costo. Lo pague y vengo con mi cruz cada día?
El ser su discípulo es ya el fin. Que otro pago queremos. ¿Bienes? Ya se los dimos. ¿Familia? Se los dimos.
Creo que solo aquel que ve el placer de seguirle tomara esa decisión.
Como seres humanos, tenemos la tendencia de relacionar unas cosas con otras. Jesús en su enseñanza usa esta tendencia para adentrarse en esa parte de nosotros.
En diferentes ocasiones imagino el reino de Dios y se me vienen las siguientes imágenes:
· Un castillo enorme con súbditos, hortelanos, haciendas y clases sociales de acuerdo a su rango en el reino. Un ejército tratando de conquistar otras naciones.
· Un grupo de pescadores ansiosos.
· Un grupo de pastores que buscan ovejas descarriadas
· Una carrera donde varios atletas buscan llegar a la meta.
Al tener estas imágenes bíblicas en mente, se que debo entrar en un papel importante en ellas. Es decir, yo debo el pescador, el pastor, el atleta y un embajador. No quiero decir que estos sean pensamientos egoístas. Pero cuando Jesús dijo a que se parece el reino de Dios, fue muy claro. No dijo ninguna de estas imágenes.
Jesús sabe que cosas así quizás pasaban por la mente de sus oyentes en Lucas 13:18. Pero rápidamente Jesús les echa abajo sus expectativas (y también la mía)
Es impresionante que Jesús tome dos metáforas que expliquen el reino de Dios. Dos metáforas humildes, realistas y muy pero muy cotidianas. Si Jesús no hubiera dicho que esas dos imágenes se parecen al reino de Dios, quizás nadie se lo imaginaria.
1. El reino de Dios se parece a un grano de mostaza que un hombre sembró en un huerto. Creció hasta convertirse en un árbol, y las aves anidaron en sus ramas.
2. El reino de Dios es como la levadura que una mujer tomo y mezclo con una gran cantidad de harina, hasta que fermento toda la masa.
Dos metáforas que tienen que ver con sustento, alimento y provisión. Dos metáforas que tienen que ver con trabajo. Que tienen que ver con algo pequeño que tiene un impacto grande. Dos metáforas que tienen un origen que a muchas personas no les interesa; solo al agricultor y a la amasadora. Dos metáforas que no se relacionan con palacios ni con casas de pobres, sino que representan la forma de obtener sustento de cada ser humano. Dos metáforas que el producto es algo apetecible para los que no trabajaron por ello. Dos metáforas que tienen que ver con necesidad del ser humano.
A DETALLE
Me llama la atención que Jesús dijo…el reino de Dios se parece a UN grano de mostaza. El reino de Dios es como LA levadura que UNA mujer. Dos artículos que su función es precisar la referencia de un sustantivo, es decir, transformar lo de desconocido y abstracto a conocido y concreto; en este caso define la cantidad. Jesús podría haber dicho: A los granos de mostaza, a la levadura… pero hizo referencia a un solo grano, a una cantidad de levadura que usa UNA mujer.
Al ver esto, quizás podremos entender que el origen del reino de Dios se centra en UNA sola persona y ese es JESÚS. El fue tomado como un grano de mostaza que fue sembrado y murió pero que ahora miles de personas vienen a disfrutar la esperanza que surgió de él.
El reino de Dios, donde Jesús fue esa cantidad de levadura que se mezclo con el mundo, vivió entre nosotros contagiando su amor, envolviendo a toda la humanidad en su acto redentor. Muriendo entre nosotros.
Veamos que el producto de las dos imágenes son disfrutables, pero requirió de un proceso de trabajo, de esfuerzo.
APLICANDO
Quizás muchos como cristianos nos vemos como reyes y sacerdotes. Es verdad que lo somos, pero recordemos que el reino de Dios no se centra en nosotros sino en Jesús. De ahí nació y de el dependemos todos. El es la provisión para el mundo, el alimento. Fue el trabajo del padre y Jesús fue la semilla y la levadura. Es el, quien da sentido a la evangelización, la iglesia, los convivios, los campamentos. Nosotros no trabajamos por ello, nosotros hemos sido invitados a disfrutar de la sombra y del alimento de Jesús. El es el atractivo para todo aquel que no lo tiene. A nosotros solo nos deben ver disfrutar de la sombra de su árbol, del pan. Pero lo que ellos deben buscar es a Jesús. Nosotros reflejamos lo que él puede lograr en una vida. Él lo sabe y así le gusta que sea.
A ESTO SE PARECE EL REINO DE DIOS
a un grano de mostaza que un hombre sembró en un huerto. Creció hasta convertirse en un árbol, y las aves anidaron en sus ramas.
El reino de Dios es como la levadura que una mujer tomo y mezclo con una gran cantidad de harina, hasta que fermento toda la masa.
Me he quedado en el transbordo de la línea 1 y la 2;
en la estacion Juarez,
Oliendo a mole y atando aromas;
Contando a diez personas por segundo.
tanta gente hace que me duela la nariz
y las preguntas me piquen como hormigas.
pequenas figuritas oscuras, salen y entran a los vagones
(No sé porque los vagones me recuerdan al arca de Noé)
estoy en la estacion juarez,
sin encontrar un punto de fuga;
sin encontrar la línea de horizonte;
Mirando de reojo una pintura que dice:
Yo hablo como habla el pueblo, demasiado rudo y llano...
De las películas lentas recuerdo:
Que las escenas tienen el sabor de las ciruelas;
que hasta los parpados son amigos del detalle.
Ni una gota de espasmos fingidos se asoma.
El alma entra en un rio frágil, casi quebradizo.
De las películas lentas recuerdo:
Las arrugas más pequeñas,
los libros empalmados,
El movimiento de los ojos,
Las sonrisas por etapas.
De las películas lentas recuerdo:
que son un viaje. Siempre.
un viaje de 2 o 3 horas,
o de mil y dos segundos.
un viaje que se suaviza,
en la rapidez de la realidad.
Que no me sorprenda raspando mi piel con las uñas,
arrastrando sillas,
Mirando el sol hasta quedar ciego.
Que no me sorprenda tomando fotos con las manos,
bebiendo azúcar con sal,
Cambiando flores por semillas.
¡Que no me sorprenda agonizando!
Tres hombres necesitan una esperanza,
y mi Padre me observa cada día:
Desayunando en la mesa;
comiendo con la boca;
durmiendo de espaldas.
¿No es lo que todos hacen?
Aun así ¡Tres hombres necesitan una esperanza!
Y mi Padre me observa cada día.
Y yo Sin lágrimas, sin compasión.
Las manos se me hinchan de indiferencia:
un olor salvaje se sospecha en la ciudad.
un árbol está a punto de ser cortado.
un joven ha sido vendado por la seducción.
y una mujer ha decidido volver la estación.
¡Nadie sabe cuánto dolor se esconde,
debajo de las faldas de una prostituta!
Me refiero al silencio;
a la calma;
al delicioso silencio
de un ave que extiende sus alas y se desliza por el aire;
A la solitaria calma
con la que se debe introducir un fragmento de hilo en el hueco de una aguja;
Al tiempo inmenso
entre el último suspiro mortal y el llanto agonizante de despedida;
al viaje lento y rojizo de las ultimas lagrimas de Jesús en la cruz.
Me refiero al aroma de la fe,
al aroma que perturba el olfato de los necios;
al aroma de los recién nacidos;
Me refiero a la infinita decisión de Dios:
ser el principio y el fin.


En estos tiempos,
Se necesita un rugido de León.
Las manos hábiles han quebrado las torpes;
Los impulsos lastiman al hombre hasta la vergüenza;
Un exterminio doloroso espera las tardes;
Los pobres jadean en cada intento de esperanza;
La humanidad camina con sus ojos al suelo.
Un recién nacido lo acaba de sospechar.
Por eso el grito, Por eso el grito.
La madre al sufrir, el niño al nacer.
El Espíritu invisible llora por un bautismo total;
Una esperanza honesta, que alce al mundo en sus brazos,
Como un niño pequeño. Como un niño confiado.
En estos tiempos,
Se necesita un rugido de león.
Ya no mas gritos;
ya no mas lagrimas;
Ya no mas murmullos;
ya no mas silencio.
Para el mundo, todo esto es un molde mas.
Se necesita un rugido de León.
Un rugido que alegre a los más pobres,
Y estremezca a los ricos.
Un rugido que apriete a las naciones,
Haciéndoles expulsar a gritos la ruina,
La guerra, la oscura corrupción.
Un rugido que destroce las entrañas perversas,
la arrogancia y la apatía.
Tengo una visión:
Un día,
de todas las casas,
De todas las chozas,
De todos los arboles y alcantarillas
Cualquier lugar nombrado como hogar en la tierra.
De todo el mundo saldrán corriendo hacia la eternidad:
El rico y el pobre,
El marginado y el admirado,
El niño y el anciano.
Al fin el hombre volteara al cielo.
Se escuchara un rugido de León.
Ese día todo cambiara,
Todo
Ya nada será igual.
Los corazones estallaran.
Todo ojo le verá,
Y toda rodilla se doblará
Y toda lengua confesará
Que Jesucristo es el Señor, para Gloria de Dios Padre.
Muchos podrían decir, que un anciano se parece a un desierto;
por poner un ejemplo, de los que suelen juzgar precipitadamente.
Pero hablando de sonoridades,
un anciano se parece más a un trueno,
un trueno que hiende demasiado.
Quien no se ha encontrado en la vida con un trueno?
A lo mejor sí, pero de lejos;
y si de cercas, no tan cercas como pa tocarlo.
Y si lo toca, pues sabe.
Nunca he sabido de alguien que toque un trueno, y viva pa contarlo .
Ojala los ancianos nos partieran aquí;
aquí cerquita del cerebro,
o del corazón,
o no se.
Ahí donde nos brotan las simplezas;
Donde nos ciegan las simplezas;
Donde nos fundimos en las simplezas.