En 1910-cien años después de la
independencia de México- en Europa, la firma D'art,
Du Val D'osne trabajando en un kiosco magnifico de estilo Art Nouveau, jamás
imagino lo que cien años después un pequeño niño viviría al observar esta obra.
En conmemoración del
centenario de la independencia, se ordenó remodelar la plaza de armas de la
ciudad de Guadalajara, Jalisco. El Kiosco fue transportado desde Europa y la
plaza fue tapizada de un mosaico de concreto gris-negruzco, entre otros
ornamentos que hacían embellecer el centro histórico de esta emotiva ciudad.
Ocho jóvenes fueron diseñadas
para resguardan el kiosco- no sé porque me recuerda a las diez vírgenes de la parábola
de Jesus, solo que ellas esperan como estatuas a cada transeúnte-. Nadie se
imagino, ni siquiera su creador, que una tarde de agosto un niño de aspecto sombrío-de
esos que fingen no tener padre con la mirada-se acercaría al kiosco con la única
finalidad de observar cada detalle de las ocho jóvenes guardianas.
cada día los turistas y transeúntes
pasean por la plaza de armas tomándose fotos, encandilando a las jóvenes de
hierro; los niños lanzan burbujas de jabón que compran a un hombre juguetón y
ellas ahí están como siempre, reventando las burbujas con sus cachetes negros;
los encargados de mantenimiento, en algunas ocasiones frotan sus cuerpos con pequeñas
franelas verdes para ahuyentar al polvo que las quiere bañar; los pichones
desparpajados en algunas épocas se posan sobre las sienes de las damas tiesas y
descargan todo lo que han comido en pequeñas porciones; el sol, el gigante
amarillo amado por los girasoles, recorre incansablemente la figura esbelta de
estas musas, hasta que se oculta y por fin en las noches las ocho mujeres de
perfil griego se difuminan con la oscuridad. Una rutina que muchos han
observado, descrito o quizás dibujado. Pero este niño hizo algo diferente,
observaba a detalle a las ocho mujeres, las observaba fijamente. -Hay veces que el ser humano lleva al máximo su
capacidad de memoria, donde casi es imposible reconocer si ha entrado o no en
otra dimensión o si continua en la tierra. La lentitud aumenta hasta lograr ser
la persona más perceptible: se pierde el ruido de la ciudad, los gritos, hasta
el sonido del viento, solo se encuentra el y el objeto a memorizar; en
ocasiones, sin siquiera tocarlo pueden sentir las texturas, el sabor y el peso
de la realidad a memorizar.- Lentamente aquel niño comenzó a recorrer una a una
las ocho mujeres del kiosco con su mirada. No tardo mucho en darse cuenta que
ellas con una mano sujetan su cabello, formando entre sus brazos y antebrazos un
ángulo obtuso delicadísimo y con la otra mano sujetan su instrumento y la falda
al mismo tiempo; también dedujo que si caminas siete pasos medianos desde la
base del kiosco alejándote de él y después volteabas a ver a las estatuas son
el punto exacto donde ellas miran fijamente. En fin, las observó tanto, que pensó
en la realidad en alguna época. Muy dentro, algo le hacía escuchar la bella música
que nacía de esos instrumentos hermosos congelados en el tiempo.
Mientras gozaba como niño recién
nacido el tesoro que había encontrado, su pie izquierdo piso otro de los
mosaicos de concreto que llenaban la plaza y se esfumo todo. En un segundo se
borro de su mente no solo la memoria de los detalles de las mujeres, ni siquiera
pudo conservar la experiencia que había vivido, se esfumo todo. Volvió a ser un niño común y
corriente, de esos que fingen no tener padre con una mirada y como mucha gente que
no les importa en lo mas mínimo tener una experiencia así. Únicamente se le
quedo en la mente una sensación que casi se convierte en imagen en su memoria,
como cuando vamos caminando y algo nos recuerda a nuestra niñez, pero nunca
logramos relacionarlo con la realidad y se nos olvida en ese instante.
Hasta ahora no comprendo
que fue lo que hizo que aquel niño despertara su sensibilidad y que fue lo que hizo
que se esfumara. Solo sé que fue un movimiento de su pie izquierdo el que borro
todo. ¿Tendrá algo que ver el mosaico de concreto que llena la plaza? pero todos pasan por ahí, aunque no con el
mismo trayecto…
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